Hace un tiempo que la gastronomía China se volvió muy popular en redes. Alcanza con un rato en Youtube para ver una cantidad inmensa de videos recorriendo las calles de sus ciudades y con la comida como tópico principal.
De entre muchas opciones, te quiero compartir una joya que encontré en el Barrio Chino de Buenos Aires para que puedas tener una experiencia muy auténtica de gastronomía China sin tener que darle la vuelta al mundo.

El malatang no nació como plato de restaurante ni como tendencia exportable. Nació en la calle. En el sur de China, más precisamente en la región de Sichuan, como una forma simple y directa de comer algo caliente, potente y rápido.
Un caldo humeante, especiado, intenso. Nada de sutilezas. Es picante que pica y picante que anestesia. Comer para entrar en calor, para seguir. Comer como acto funcional, pero también como costumbre compartida.
No es una sopa para observar ni para analizar demasiado. Es una sopa para meterse adentro. El malatang no busca equilibrio, busca impacto. Y lo logra desde el primer sorbo, cuando la boca se enciende y el cuerpo entiende que esto va en serio.
Una de sus claves está en cómo se arma. No hay una versión única. Cada persona elige. Verduras, fideos, tofu, hongos, carnes, mariscos. Todo crudo, todo esperando su turno para ser cocido. El caldo no cambia, lo que cambia es la combinación.
El resultado es un plato profundamente personal, aunque se coma rodeado de gente. Porque según qué es lo que cada quien elija meter en el bowl, va a determinar el resultado final de la sopa.
Esa lógica lo volvió masivo. El malatang se adapta bien al ritmo urbano porque es rápido, personalizable, intenso. No exige conocimiento previo ni rituales largos. Solo elegir, pagar, esperar unos minutos y comer. Por eso se expandió de los puestos callejeros a locales especializados, y de ahí a otras ciudades y otros países. Siempre con la misma promesa: calor, picante y satisfacción inmediata.
Pero reducirlo a sopa picante sería injusto. El malatang también habla de una forma de entender la comida cotidiana en China. Es flexible, pragmática, sin la obsesión por la receta fija. Importa más el gesto que la fórmula. Más el uso que la definición. Comer algo que reconforte que acompañe el día.

Tal vez por eso engancha tanto fuera de su lugar de origen. En un mundo lleno de platos explicados hasta el cansancio, el malatang no explica nada. Se presenta, humea, pica y sigue. Y en ese gesto simple, casi brutal, recuerda algo básico: a veces comer no es interpretar, es sentir. Y listo.
Y por suerte, hace unos meses descubrí en el Barrio Chino de Buenos Aires un lugar sin muchos carteles, ni redes sociales, del que casi no se habla, y es realmente increíble.
Lo podés buscar en Google Maps como “Ma La Tang”, y está por Mendoza y Montañeses en el corazón del Barrio Chino de CABA.
Pero si pasás por la puerta, seguramente no lo notes porque tiene una marquesina en chino, donde si mirás bien podés ver escrito ma la tang muy chiquito en un rincón. Además, el local en el frente no da el aspecto de restaurante porque solo se ve una heladera exhibidora como de supermercado que suele estar vacía.
Cuando entrás, es cuando todo cambia. Unos pasos hacia adentro vas a ver un pasillo repleto con ingredientes a la izquierda y la cocina a la derecha. Ahí es donde la experiencia comienza.
Lo lógica es muy simple. Tenés solo 2 tipos de platos para elegir: pinchos que se fritan y la clásica sopa. Todo lo vas a configurar vos con los ingredientes que quieras y el nivel de picante que quieras.
Para los pinchos, banderillas, brochetes, o como quieras decirle, tenés que ir al final del pasillo, agarrar un plato playo o un bowl, y volver hacia la primera heladera cerca de la puerta de entrada. Ahí vas a ver ya los pinchos armados con vegetales como choclo o maiz, nira (que es una hoja similar a la ciboulette pero con sabor a ajo suave), algas, hongos, tofu, oden o masa de pescado, salchichas chinas, calamares, alas de pollo, tteok o pasteles de arroz, carne de res, carne de cerdo, entre otras opciones.
Cuando elijas los pinchos que quieras, vas hasta el mostrador, los cuentan y te preguntan el nivel de picante que puede ser: sin picante, picante medio o picante alto. Te cobran por unidad, y no todos tienen el mismo precio. Después de cobrarte, dejás el plato en la entrada de la cocina y cuando está listo te lo acercan a la mesa que vos elijas en el fondo del local.
El picante es bastante tolerable, más si te gusta. No pica en exceso. Es un polvo que tiene chile, comino, glutamato y algún condimento más que lo tiran sobre el pincho al cocinarlo.
Estos pinchos, con una cerveza o la bebida que quieras, son un snack muy interesante para comer de pasada y compartir de a dos o tres, antes de seguir paseando por el Barrio Chino. Aunque también van perfectos como extra a la sopa si querés la experiencia completa.
Hablando de la sopa, el proceso es similar. Al entrar al local, caminás por el pasillo de entrada y al final vas a ver bowls vacíos esperando. Elegí el que quieras y justo al lado del mostrador vas a ver una segunda heladera llena de bandejas con ingredientes para tu sopa.
Podés elegir entre un montón de opciones. No te preocupes por mezclar carnes crudas con vegetales u otras cosas, porque todo lo que pongas en el bowl se va a cocinar en la sopa, así que es totalmente seguro.
Vas a ver una gran variedad de mariscos como ostras, mejillones, camarones, calamares, masas de pescado, carne de res cruda y también ya estofada cocida, carne de cerdo, carnes marinadas, bolitas de pescado, de res, de cerdo, también tofu fresco o frito, una gran variedad de algas y hongos, tteok o masas de arroz, incluso cubos de sangre de pato, y muchos vegetales como nabo, pak choi, espinaca, cilantro, entre muchas cosas más. Además, una buena variedad de fideos como los de arroz finos o anchos, de batata, fideos instantáneos de ramen, entre otros.
Una vez que tengas el bowl lleno con lo que quieras en tu sopa, vas al mostrador, lo pesan, en función de eso te cobran y te preguntan otra vez cuánto picante: sin picante, picante medio o picante alto. La opción sin picante, no pica en absoluto. El picante medio es muy suave y el alto, si sos de comer picante, vas a estar genial.
Cuando termines de pagar, llevás el bowl a la entrada de la cocina justo frente al mostrador, y cuando esté listo te lo acercan a la mesa en la que te sientes en el fondo.

Es importante tener en cuenta que el caldo es muy rico, denso, se nota que tiene muchas horas de cocción y está hecho con huesos, seguramente de cerdo y pollo. Se nota que tiene las clásicas especias chinas como comino, anís, pimienta, canela, clavo de olor, entre otras más. Además, le agregan maní en la cocción.
Para acompañar lo que comas, también hay una gran variedad de jugos, tés, gaseosas y cervezas asiáticas que suman mucho en la experiencia y como complemento al sabor general de toda la comida. Solo tenés que ir a la heladera y la pagás en el mostrador.
Depende del día y la hora a la que vayas, puede que en el mostrador también tengan:
- yóutiáo (油条) que es un pan frito clásico chino, con un sabor similar a una tortafrita.
- unos panes, estimo que baozi, rellenos con carne y algas, cocidos al horno con semillas de sésamo encima.
Ambos, super recomendables también. En especial el yóutiáo que lo podés cortar en pedacitos y poner directamente dentro de la sopa para que absorba el caldo con todo su sabor y lo puedas comer a medida que comés el resto.
La única recomendación, si podés, visitalo los días de semana porque los fines de semana se llena muchísimo. Y si querés ir de noche, andá muy temprano porque a las 21 hs cierran. Y si querés empezar de a poco, si van dos personas, armen una sola sopa con algunos pocos pinchos para compartir. Los bowls de sopa son gigantes.
Ma La Tang, es una verdadera joya a la que si vas, seguro vas a querer volver. Y lo más interesante que tiene, es que no importa las veces que vuelvas, con cambiar un solo ingrediente que elijas, aunque el caldo sea el mismo, tu sopa va a ser diferente.
- Dirección: Mendoza 1583, C1428DJM Cdad. Autónoma de Buenos Aires
- Días y horarios: de miércoles a lunes de 12 a 21 hs.

